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CUIDADOS DE LA LAVANDA

 

La lavanda no es sólo una planta sencilla de jardín con un color fantástico, sino que también es una planta muy versátil. Puedes cultivarla como planta de balcón en maceta, como en un arbusto en el jardín y también como una cobertura. Planta la lavanda en un lugar soleado para obtener un arbusto bastante denso.
 
Hay muchos tipos de lavanda, tanto pequeñas como grandes. La Lavandula x intermedia se elige por su rápido crecimiento y a menudo por el hermoso gris y sus hojas anchas y Lavandula stoechas, por ejemplo por su flor crestada muy distinta.
 
En general tenemos la suerte de que las lavandas se adaptan perfectamente a nuestro clima, pudiendo cultivarlas en cualquier zona. Aunque para los sitios más fríos la lavanda más adecuada es Lavandula angustifolia. Esta planta de montaña está acostumbrada a los fríos, produciendo flores de hermosos colores: blanco, rosa, y violeta brillante e incluso de color púrpura oscuro. Esta lavanda tolera considerablemente la poda, que mantiene la planta sana y llena de vida. Porque si no se poda la parte interior permanece húmeda y los brotes mueren por problemas de humedad.


 
Podar y listo
 
Todas las especies de lavando son arbustos de hoja perenne que soportan bien la poda. La lavanda tiene un mantenimiento fácil, que en realidad sólo consiste en la poda. A las plantas jóvenes hay que pinzarlas regularmente, estimulando así el crecimiento de nuevos brotes. En primavera la poda se realiza a principios de abril, cuando los brotes de crecimiento son bien visibles. Para realizar la poda se ha de cortar alrededor de un tercio, pero nunca más de la altura de los nuevos brotes verdes. A finales de septiembre hay que volver a darle un «corte de pelo». Esto promueve la formación de brotes frescos para florecer en primavera de nuevo.

 

 

Crecimiento invernal
 
Se corta sólo las ramas de flores marchitas, esto dará la oportunidad de conseguir un poco de crecimiento durante el invierno, además mantiene su forma compacta. Aprovecha las ramas de flores para casa, en prácticas bolsitas de fragancias para el armario.
 
Una buena nutrición
 
Para abonarla basta con mezclar un poco de estiércol con el suelo, abonando cada dos o tres años. Debido a sus orígenes mediterráneos la lavanda tolera la sequía muy bien. Apenas tienes que regar la planta solamente requerirá algo más de agua cuando se cultivan en maceta.
 
Vía: www.tuinen.es
Autor: Héctor Fernández

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